Yo la vi entre los papeles, era una mujer entregada a la tarea de hacer un llenado perfecto de miles de copias, todas hechas a mano, todas sin errores, todas encerradas en carpetas perfectamente ordenadas.
Yo la vi entre los papeles, dejando cada minuto de su día, cada ilusión, cada anhelo, cada desilusión, cada enojo.
Ahora podría decir sobre ella, que yo la vi entre papeles siendo feliz. Mucho más feliz que estando con la gente, a la cual trataba con el rencor y el odio que guardaba hacia esos malditos papeles.
Esos papeles por los que se iba su vida, por los que renunciaba a ver los atardeceres, a disfrutar de la lluvia y saltar en los charcos, eran los que generaban en ella la amargura por lo que todos se alejaban de su lado con una burlona sonrisa, mientras decían de ella: «Pobrecita, yo la vi entre los papeles dejando su vida y negandose a ser feliz o a esbozar una sonrisa».



